Bastones de calabacín al parmesano
El calabacín es agua en un 95 %. Si no le sacas esa agua antes de empanarlo, la costra se cuece por dentro y nunca queda crujiente.
- Preparación
- 40 min
- Cocción
- 12 min
- Porciones
- 2
- Nivel
- Base
Ingredientes
- 1 calabacín grande, en bastones gruesos
- Sal, para sacar el agua
- 2 cdas de harina
- 1 huevo batido
- ½ taza de pan rallado panko
- ¼ taza de queso parmesano rallado
- Aceite en spray
- Freidora de aire Ninja Pro 4 en 1
Los ingredientes subrayados llevan al equipo que uso.
Preparación
- Corta el calabacín en bastones gruesos, ponlos en un colador, sálalos y déjalos 30 minutos para que suelten el agua.
- Sécalos bien con papel de cocina. Ya no necesitan más sal.
- Prepara tres platos: harina, huevo batido y la mezcla de panko con parmesano.
- Pasa cada bastón por la harina, luego por el huevo y por último por el panko. Usa una mano para lo seco y la otra para el huevo.
- Colócalos en la canasta separados entre sí y rocíalos con aceite en spray hasta que el panko deje de verse blanco.
- Programa 180 °C durante 10 a 12 minutos, hasta que la costra esté dorada. Dales la vuelta a la mitad con cuidado, con pinzas.
Esta es la más difícil de las cuatro, y no por la técnica de empanado: por el ingrediente. El calabacín es agua en torno a un noventa y cinco por ciento, y esa agua tiene que salir por algún lado. Si la dejas dentro, sale durante la cocción, empapa la costra desde el interior y acabas con un rebozado blando pegado a un bastón fofo.
Salar y esperar: el paso que no estaba en la receta
Corta los bastones, ponlos en un colador, sálalos y déjalos treinta minutos. La sal saca el agua por ósmosis y vas a ver el líquido acumularse debajo. Luego los secas bien con papel y ya tienes un calabacín que puede empanarse.
Son treinta minutos en los que no haces nada, pero son la diferencia entre esta receta funcionando y no funcionando. Ten en cuenta que después de salar ya no hace falta añadir sal al pan rallado.
Tres platos, no dos
El empanado clásico es harina, huevo y pan rallado, en ese orden, y la harina no está de adorno. Sobre una superficie húmeda el huevo resbala y arrastra el panko al primer movimiento; sobre una capa fina de harina, el huevo agarra y la costra aguanta entera hasta el plato.
Usa una mano para lo seco y la otra para el huevo. Si las mezclas, en tres bastones tendrás guantes de masa y el resto quedará irregular.
El panko no se dora solo
El pan rallado seco no tiene grasa, y sin grasa no hay dorado: se queda pálido y con sabor a harina cruda por mucho tiempo que le des. Un rocío ligero de aceite en spray justo antes de meterlos es lo que le da el color y la textura. No hace falta empaparlos, basta con que la superficie deje de verse blanca y polvorienta.
Y separados, sin tocarse. Dos bastones pegados comparten el vapor y en esa unión el rebozado se queda blando.